La que más me gusta a mi

Parque-MartiCasi dos siglos en que fuese trazada la más galante de las Villas. La Fernandina de Jagua coqueta, radiante, perfecta en urbanidad. Hoy se sabe aún joven, bella, lleno de vida, renovada por el tiempo, por sus calles, por el viajero como por el inquilino, por la brisa y el horizonte. Porque en Cienfuegos, la ciudad limpia de calles alineadas, de leones, de prado imponente, de orgullo propio, se funde lo antiguo, lo autóctono, con el atisbo de modernidad y desarrollo de una de las más lindas ciudades de América.

Allí está, vigilando el mar, cómplice de la brisa, el tiempo es su aliado, la exalta y la bendice.

Contagia también su gente. Hace a sus mujeres hermosas, a sus hombres gallardos. Derrama ese encanto que provoca enamorarse de sus predios, su boulevard, su Punta.

No hay sueño irrealizable en Cienfuegos, ni aire que estorbe, ni andanzas que perturbe. De que sea placentera la vida allí, en la linda Perla del sur, se encarga ella, desde la concha centenaria. Cienfuegos, la que más me gusta a mí. Y a Cuba.

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