Perdemos todos

ian

-“Perdemos todos” fue mi respuesta tácita ante mi interlocutor, mientras debatíamos sobre el titular hace unos días leído: “Ian Padrón decide establecerse en Estados Unidos”.El afamado director de videos clips, y cine abandonó la isla, tras hacer más de veinte visitas a esta nación -según confirma- y nunca pensar en quedarse, lo que convoca a pensar en circunstancias “especiales” o hechos inéditos.

Y aunque pueda parecer un hecho sin especial significación dado el flujo migratorio en la isla, incluso dentro del propio sector artístico y académico, la ida de Ian trasciende su caso en sí mismo. Y es que junto a él, se perdió un pedazo de la cultura cubana. No solo por su especial modo de decir con la imagen, por su discurso desenfadado, porque deviene –a mi modo de ver- un paradigma del audiovisual joven. Más aún, porque representa un caso ilustrativo de como –gota a gota, nuestro talento se agota, y se escapa entre nuestros dedos, entre los dedos de Cuba, sin que pareciera importar a los que deben lidiar con los modos de decir más críticos, con los que colocan dedos en llagas, aún con la intención de perfeccionar lo construido.

No apoyo ni discrepocon la decisión del director de “Habanastation”, algunos le tildan de cobarde o hipócrita por su afirmación de sentirse en el deber de “luchar por mejorar su país”, cuestión difícil de hacer desde fuera. Otros lo aprecian como lógica alternativa ya que, según confirma el también director de “Se bota a matar”, “estaba agotado de luchar y de complicaciones constantes con su obra y persona”.

Ahora, tras el acontecimiento, no extraña en demasía su decisión, ya que la actitud del hijo de Frank Padrón tras recibir el Premio al mejor Video del año, denotó a un Ian molesto, y sin temores a manifestarse en contra de la censura y la falta de transparencia en el Concurso ¿acaso fue esa la gota que le llenó la copa? ¿o la gota que llenó la copa de otros?

La ida de Ian Padrón, se superará, porque se han superado otras peores, y dentro de poco, apenas se mencionará su nombre, como probablemente no volveremos a ver en pantalla sus clips, pero insisto, se quedó, junto a él, un potencial de la cultura cubana, un joven que pudo hacer más, y no sé, no sé si pensar que pudimos “rescatarlo”, o no ponerlo al límite de la decisión definitiva.

No quiero perder más de lo mío, de lo que como cubana que siente por su isla y sus tesoros me hace sentir orgullosa. No aplaudo las escapatorias fáciles, la blandenguería del que no resiste el primer “alón de orejas”, porque quizás la máxima bíblica del que “al que ama disciplina” también sea la máxima de los que tienen potestades y regulan; pero OJO, disciplinar es requerir con amor, no con látigo y fusta desgarradora. Porque la dirección viene y va, con sus subjetividades y temperamentos, pero la creación, la obra, el arte, permanece, y trasciende los tiempos, los gustos, las personas: la cultura, sus artífices, sus protagonistas hay que conservarlos, o seguiremos, perdiendo todos.

Anuncios

1 comentario

Los comentarios están cerrados.