Rehabilitan institución para la tercera edad en comunidad rural cumanayaguense

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Francisco define a su manera su nueva residencia.

“Ahora sí esto está mamey”- precisa con cubanísima expresión el espacio recién construido: es la Casa de Abuelos de la comunidad cumanayaguense de Barajagua.

Y no solo Francisco lo cree así, también Julia y Ana resaltan los privilegios de convivir en la Casa -como suelen llamarle-laque les ha impreso, según afirman, vitalidad a su existencia.

“Desde que estoy aquí me siento más joven, más útil. Entre todos hemos formado una gran familia. Las atenciones del personal médico y de servicio son muy buenas, pero además, nos enseñan a hacer manualidades: cocemos, bordamos, realizamos figuras de papel que luego son entregadas a las escuelas”-destaca Julia González, miembro de la institución desde hace tres años.

Ana García, de 87 años de edad, pero espíritu inquieto, observa pícara desde la esquina en que entreteje alfombras.

“Son para la escuelita”-me comenta sin dejar de poner su vista en cada trocito de tela cuidadosamente picado. “Aunque también se distribuyen en el Consultorio Médico y los regalo a mis compañeros para que las usen en sus propias casas”.

La afición, según afirma, la inició a su entrada a la Casa de abuelos.

“Comencé a hacerlas para no deprimirme, pues estaba un poco triste, mi familia trabaja durante todo el día y temían dejarme sola en casa, así que vine para acá sin muchos deseos. Pero cuando pasaron algunas semanas era yo la que no quería que llegara la hora de despedida”.

Alimentación balanceada, higiene, atenciones especializadas y consultas de doctores y psicólogos sistemáticamente, son algunos de los privilegios por los que Ana y el resto de los adultos mayores que aquí radican aman la estancia en la Casa de Abuelos.

“Desde el sector de la salud mantenemos una atención integral a los ancianos” –refiere Maiko Rivera, psicólogo de la entidad.

“En mi caso los consulto semanalmente. Hablo sobre sus preocupaciones, sus inquietudes, aquello que puede causarle depresión o tristeza, principal patología en estas edades. Como tratamiento le dirigimos terapias ocupacionales: juegos de mesa, actividad física entre otros”.

Pero tales ventajas se acrecientan ahora con la reconstrucción del local. A 45 mil pesos en moneda nacional ascendió la inversión para garantizar a la Casa comodidades y un clímax más favorable.

Gabriel Castañeda, administrador de la institución describe los detalles: “Cambiamos todas las ventanas de madera por otras de aluminios, colocamos piso y techo nuevo, un baño sanitario con todos sus aditamentos. Creamos una nueva consulta para el psicólogo y un área de jardín. Así mismo la cocina fue ampliada como el salón de estancia de los ancianos”.

No obstante la obra aún no concluye.

“Aún nos resta por terminar el espacio del lateral con el fin de crear una oficina para la trabajadora social y el personal de economía, pero solo son algunos detalles que no afectan el bienestar de los adultos mayores”-amplió.

Mientras tanto Francisco, Julia, Ana y su familia más cotidiana continúan disfrutando de las bondades de la Casa de Abuelos, para ellos, más que una institución, también su Hogar.

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