De las desgracias de Atilio y la lluvía tardía

cosecha

La primera reacción de Atilio fue no inmutarse ante el fuego que le consumía la tierra. Se desbordaban las llamas y él allí, petrificado. Su mente se sumergió entonces en aquellas horas de cosecha, de siembra, de sudor y resistencia. Ahora, en apenas unos segundos, al campesino de tez ennegrecida por el sol no le quedaba otra que ver al fuego terminar su trabajo, porque la cosecha era ya, a esas alturas, insalvable. Sigue leyendo

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Paraíso frutícola en la espesura del Guamuhaya

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Laboran para ratificar su galardón. Los agricultores de la Finca de Frutales “El Nicho” se han propuesto mantener “a toda costa” su condición de centro de Triple Excelencia, máxima recompensa otorgada por el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana. Sigue leyendo